21 feb 2012

Alguien que solía conocer

No sé que quiero, no sé últimamente quien soy y no reconozco esta cara con la que vivo día a día. el proceso de cambio para el hombre y su adaptación siempre es difícil, pero no hay nada ni nadie que nos enseñe a sobrellevar esos procesos. Aún así con prevenciones y consejos, el proceso de cambio en una persona siempre es difícil.

Encontrar ese equilibrio espiritual y físico me ha sido difícil de conciliar en estos últimos años, es como si un habitante extraño estuviera dentro de mi cuerpo y solo una pequeña parte de mi ser observará esos sucesos. Hay un pasajero conmigo y aún no tenemos el gusto de conocernos. Aquella fuerza de voluntad en mis ideales y en mi persona con la que contaba cuando era un adolescente me ha ido abandonando a lo largo de estos años.

El tiempo cambia, mi cuerpo y mis ideales no son los mismos pero el equilibrio debería existir. Debería, pero no está ahí. Espero que en este sendero que estoy atravesando en ésta etapa de mi vida al final pueda encontrar paz y felicidad, no eterna, pero si junto con el conocimiento físico y espiritual de mi persona.

Ya no hay nada que temer, nole debo nada al pasado y no tengo deudas con el futuro, lo único que queda es caminar de la mano del presente aprovechando todas aquellas pequeñas cosas que a veces no queremos apreciar, que con el paso del tiempo se nos vuelven invisibles pero están ahí, acompañándonos, tan cerca de nosotros que nos negamos a aceptarlas teniendo ojos solo para la vanidad y el materialismo.

El hombre es efímero, así como todo lo que lo rodea, no dejes que utopías eternas se interpongan en este flujo continuo de la vida. Aceptemos el momento, digamosle que si y seamos uno con el tiempo.

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