
Hoy le digo adiós a mis enemigos. Hoy he dejado atrás todo aquello que me atormentaba, fantasmas y ecos de un pasado borroso y carcomido por los miedos mas funestos que el hombre ha creado. Simplemente escucho el ruido, aquel ruido que es el comienzo y el final, la luz y la oscuridad, la felicidad y la tristeza. Lo es todo y es nada.
Déjate llevar y recorre aquel largo túnel de angustia, mientras poco a poco escuchas sonidos de esperanza o, tal vez, de temor. Es el final de la música, el último arpegio de la creación de un dios vano y egoísta, un dios que nos ha creado a su imagen y semejanza, con defectos y virtudes incluidos. Pero, ¿cómo diferencias lo que es bueno y lo que es malo? Simplemente mírate al espejo y observa el alto contraste que puede existir en un cuerpo material como el tuyo.
Nadie tiene la verdad absoluta, aunque siempre hemos querido tener la respuesta a todo, nuestros intentos son inútiles pues dios no juega a los dados, somos el sueño de un dios ebrio que se escapa silencioso del banquete divino y se va a dormir a una estrella solitaria. Pero un día este dios despertará frotándose los ojos adormilados y sonreirá, y nuestro mundo se hundirá en la nada sin haber existido jamás.
Es mirar al otro lado del cristal, ver aquel niño jugando con una pelota mientras su padre lo espera pacientemente. Tiene todo el sentido y a la vez ninguno, por que hagamos lo que hagamos todo y a la vez nada trasciende al otro plano. Es caminar y no tener piernas al mismo tiempo. Prometo no hacerte llorar, pues aun no sé POR DONDE SALDRÁ EL SOL.
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