Solo recuerdo aquel instante en el que todo fue creado, en el que todo tomaba forma a mi alrededor y se materializaba una de las cosas mas grandiosas de la existencia; vivir. Vivir es algo que no recordamos muy a menudo, se ha convertido en aquella máquina de cotidianidad de la que todos somos usuarios. Vivir es todo aquello que aprendimos de niños pero olvidamos de grandes, aquello que disfrutábamos con una gran sonrisa y el día de hoy ni si quiera la miramos a los ojos.
Ya no hay tiempo para vivir, el tiempo se ha convertido en lo más preciado para unos, lo mas desperdiciado para otros, no tenemos tiempo para las cosas que deberían importarnos, para mirarnos al espejo y observarnos, para mirarnos a los ojos y ver reflejada nuestra alma y como ha ido cambiando a lo largo de los años. Somos unos completos desconocidos, somos aquel viejo amigo al que se ha olvidado hablarle de vez en cuando, aquel ropero viejo al que hemos olvidado desempolvar.
Quiero desempolvar quien fui y en quien me estoy convirtiendo, apenas me conozco ahora, apenas platico conmigo mismo, me he concentrado tanto en el exterior que he olvidado como luce el interior. Son etapas, y como tales, no son duraderas, son ciclos que deben de ser cerrados para encontrar quien en realidad somos, para encontrar esa esencia que nos caracteriza, re definir nuestra conciencia y nuestras acciones.
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