
Esperando aquel momento de tranquilidad en el cual pueda escribir lo que siento sin ataduras, te das cuenta de que el tiempo y el espacio en el que estas inmerso influye de una manera sobrenatural en tu vida. No hay momento en el que no estemos atados a estos dos silenciosos compañeros en el camino de la verdad.
El recorrer poco a poco por los senderos de la vida eterna te das cuenta que cada acción tiene una consecuencia y que estas determinan el destino del ser humano, sea un destino funesto y caótico o, por el contrario, un destino de alegría y bienaventuranza. Somos lo que vemos y lo que hacemos.
El método preciso para llegar a convertirte en lo que siempre has deseado ser no esta escrito en ningún lado más que en tu corazón. Está escrito en el idioma universal del amor, amor por las cosas que disfrutas y te gusta llevar a cabo.
No hay recompensa mas próspera y satisfactoria que poder llevar a cabo esos sueños de tu infancia, aquellos sueños donde vestido de astronauta caminabas esperanzado a través de una luna de queso para encontrar la fuente de las infinitas golosinas.
Seamos uno con el universo y olvidemos poco a poco las ataduras de la vida cotidiana, volvamos a ser niñosy soñemos, un poco de locura le da un sazón esplendoroso a nuestra existencia. Si yo no lo hago, ¿quién lo hará?
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