
No tengo un título predefinido para este post. Simplemente quiero escribir al ritmo de la música y la danza de los truenos. Quiero poder ser eterno, formar uno con el universo y jamás dejar de existir, poder encontrarme dentro de muchos años luz flotante en una estrella verdadera, si, de esas de 5 picos.
Muchas veces pienso en expresar mis ideas para ustedes pero, simplemente, no encuentro las palabras adecuadas para expresar lo que dice mi corazón. Quiero dejar que la lluvia moje mi rostro en un aguacero infinito, que mi cuerpo sienta el frío aliento de la madrugada y tensione mis músculos para poder recordar tu rostro.
Si nada dependiera de estar sujetado a una persona todo sería más fácil, simplemente esencia pura, el ser en su pleno existencialismo, el axioma de la vida. Pero no es así, desgraciada y afortunadamente estamos atadas a una serie de personas, inconsciente y conscientemente para que estas nos doten de enseñanza a lo largo de nuestra vida material.
El momento en que desprendamos nuestro espíritu de nuestro cuerpo material, desprenderemos aquellas enseñanzas de esas personas y podremos retornar al paraíso y reír eternamente, observar atardeceres perpetuos y cascadas infinitas y colores suprefluos, ajenos a los denominados por la naturaleza humana.
Es la escapatoria a lo desconocido, la escapatoria a la felicidad.
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